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La historia de Barón de Ley

12 enero, 2017

La historia de Barón de Ley

Barón de Ley es una bodega de Rioja relativamente joven, aunque tiene mucha historia detrás: La bodega, tal y como la conocemos hoy en día, fue fundada en 1985, pero la propiedad tiene raíces históricas que se remontan al año 1548.

Barón de Ley: Historia antigua

La bodega Barón de Ley se encuentra en un antiguo monasterio construido en el año 1548 por el conde de Eguía. Era la fortaleza del conde, en lo que era un tiempo complicado en la región, dónde las continuas escaramuzas militares contribuían a que estas fortificaciones tuvieran unas estructuras muy resistentes.

A medida que pasaron los años y la situación se calmó, la finca atrajo el interés de los monjes Benedictinos. Ellos se sintieron atraídos por la finca principalmente por su tamaño y ubicación, y la utilizarían como un puesto de logística estratégica en contraposición a un sitio particularmente religioso. Los Benedictinos eran los principales productores de lana de la región, y lo que es hoy la finca de Barón de Ley tenía una situación muy favorable para los rebaños de ovejas.

El Monasterio de Imas es la sede de Barón de Ley, y dónde se guardan algunos de sus mejores vinos. Clic para tuitear

Avanzamos rápidamente al año 1836, cuándo a raíz de las confiscaciones eclesiásticas de Mendizabal, la orden Benedectina fue expropiada de la finca. La propiedad fue adjudicada a un líder militar, el general Zurbano. En 1844, la inestabilidad política forzó al general a huir, y por esa época perdió la herencia (y todas sus tierras) en una apuesta malograda con un conde francés. Dicho conde no tenía ningún interés en ser propietario de una finca tan lejos de su Francia natal, así que finalmente la propiedad quedó en manos del administrador de la deuda del general Zurbano, el coronel Muro.

Algunos años más tarde y tras la muerte de Muro, su viuda vendería la finca a una familia española, la familia Jiménez. Permanecerían durante tres generaciones y fueron los primeros en ver el potencial agrícola de la tierra, comenzando a cultivarla e introduciendo ganado y biodiversidad. Después de la decadencia de esta familia a mediados del siglo XX, la herencia fue dejada a otra familia española, los Sanz-Pastores. Estos fueron los últimos dueños antes de que la finca se transformara en lo que hoy conocemos como Barón de Ley.

Barón de Ley actualmente

Desde 1985, el antiguo Monasterio de Imas ha sido sede de la bodega Barón de Ley. La bodega es moderna y de vanguardia, aunque se respeta escrupulosamente la bien establecida tradición riojana de envejecimiento en roble, utilizando barricas de 225 litros de estilo burdeos para envejecer sus vinos de Rioja.

El vino Barón de Ley

Los vinos de Barón de Ley realzan la uva Tempranillo, tal vez ninguno más que su buque insignia, el Barón de Ley Reserva. Esta Reserva es un monovarietal de Tempranillo, y ha pasado 20 meses en roble y otros dos años en botella. Tiene una nariz poderosa, con abundante fruta seguida de algunas características sutiles del roble que se mezclan perfectamente. En el paladar tenemos un vino poderoso, con una fuerte acidez y un final largo. Este vino tiene todas las características de un Gran Reserva de Rioja, por lo que maridará de forma espectacular con carnes potentes de alta calidad.

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