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Cinco maridajes que te parecerán imposibles

9 Marzo, 2017

Cinco maridajes que te parecerán imposibles

Todos sabemos que el vino tinto va con las carnes rojas y que el vino blanco marida bien con el pescado. Hasta aquí, los maridajes típicos. Pero si eres un poco aventurero, estamos seguros que te gustaría ir más allá de las combinaciones clásicas para descubrir nuevos sabores y experiencias. Vamos a darte una lista de cinco maridajes que pensabas que serían imposibles… ¡pero nada de eso!

 

Bonito con un vino de maceración carbónica

¡¿Un pescado con un vino tinto?! No estamos locos, no. Los vinos elaborados bajo maceración carbónica impiden que los taninos amargos entren en el vino. Este es el tanino que hace el vino tinto amargo, y también asquerosamente metálico cuando se combina con el pescado. Así que una vez que el tanino está fuera de la ecuación, realmente puedes maridar un vino tinto con algunos pescados. Y los mejores, sin duda, son los pescados carnosos, como el bonito, que puede tolerar cualquier rastro de taninos en el vino. El Luberri Maceración Carbónica es un gran ejemplo de este estilo, así que no dudes en probarlo con tu próximo plato de pescado.

 

Alcachofas con un vino Tannat

Vamos a proponerte un juego. Cómete una deliciosa alcachofa y luego bebe un poco de agua. Seguro que te sabe dulce. ¿Por qué? La alcachofa contiene una sustancia llamada ‘cynarin’ que bloquea tu sentido del gusto dulce, así que cuando te lavas la lengua, las papilas gustativas entran de nuevo en acción engañando a tu cerebro pensando que has bebido algo dulce. Debido a esta curiosa composición química, puedes combinar tu plato preferido de alcachofas rellenas con un vino amargo, como uno elaborado a partir de uvas Tannat, ya que te resultará mucho menos astringente después de mordisquear tus alcachofas. Deberías notar un montón de sabores de frutas rojas con esta combinación.

 

Curry con Moscato d’Asti

Estás leyendo este post porque eres un apasionado del vino. Si además coincide que te encante el curry, seguro que querrás saber cuál es el mejor maridaje para esta comida árabe. Uno de los vinos que mejor soporta la comida picante es el Asti. A pesar de que pueda parecer un vino demasiado dulce, los sabores picantes reducen dicha dulzor, por lo que el Asti sabrá muy bien acompañando a una comida altamente sazonada, y sus sabores afrutados te dejarán una grata sensación en la boca.

 

Pastelitos de mermelada con un Rioja Gran Reserva

Después de hacer esta sugerencia, quizá alguna bodega de Rioja empiece a mirarnos mal… ¡pero si, este maridaje funciona! Un Rioja Gran Reserva tiene un largo envejecimiento en barrica, que le otorga encantadoras cualidades tostadas, ni más ni menos que las mismas cualidades que un pastelito recién horneado. Un buen Rioja rebosará a sabores de grosella negra, así que sólo hay que encontrar un vino con una ligera acidez para que coincida con la de la mermelada de grosella negra. Descubrimos que el Faustino I era perfecto para esta combinación.

 

Espárragos con Sauvignon Blanc

Los espárragos no son fáciles de maridar. Su textura carnosa, junto con sus sabores “verdes”, algo sulfuroso y con marcadas notas de nuez, hace que te preguntes cuál puede ser el vino que encaje aquí. Pues sin duda, nosotros creemos que un sencillo Sauvignon Blanc le irá de perlas. Las notas herbáceas del vino encajarán con los espárragos. Puedes probar un Palacio de Bornos Sauvignon Blanc, que encima no te costará un ojo de la cara.

 

Si quieres más maridajes excéntricos

Ahora que ya te ha entrado el gusanillo, puedes probar con cualquier maridaje loco que se te ocurra… al fin y al cabo, ¡el que no arriesga no gana! En cualquier caso, nosotros te damos algunas otras ideas de maridajes disparatados que tienes que probar.

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