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3 razones para beber más vino generoso

23 febrero, 2017

3 razones para beber más vino generoso

El mundo del vino es muy diverso. Tan variado, de hecho, que es virtualmente imposible saberlo todo sobre él. Los Master Sommeliers, Master of Wine u otros profesionales están toda su vida estudiando y trabajando, pero aún así puede que ni se acerquen. Entonces, ¿dónde quedamos los simples amantes del vino?

 

A menos que te dediques profesionalmente a esto, sencillamente es imposible degustar la infinidad de vinos que están a tu disposición. Debes reducir lo que bebes, ¡pero eso no quiere decir que dejes de experimentar! Precisamente, el mundo del vino es tan seductor debido al hecho de que puedes descubrir nuevos sabores cada día. ¡No seas de los que te encasillas en la misma región y la misma uva!

 

Hoy vamos a tratar de convencerte de que dejes el Burdeos, la Rioja o el Champagne a un lado y vayas a algo completamente diferente: los vinos generosos o fortificados.

 

Tres razones para beber más vino generoso

Existen algunos estereotipos erróneos sobre el vino fortificado: sobretodo tenemos la idea de que es un vino que solo bebe nuestra abuela en Navidad. Además, creemos que es demasiado alcohólico, demasiado dulce o demasiado caro. Estos conceptos son inexactos y anticuados, así que vamos a olvidarnos de ellos y en su lugar nos centraremos en tres buenas razones por las que debemos beber más vino fortificado:

  1. Tienen estilos muy variados. Mucha gente piensa que todos los vinos generosos son extremadamente dulces o extremadamente alcohólicos. Esto es del todo incierto. Incluso dentro de las dos categorías más populares de vinos fortificados – Sherry y Port – hay una amplia gama de estilos que van desde extremadamente seco a deliciosamente dulce. Eso sin olvidar a otras grandes vinos y regiones como Montilla-Moriles, Madeira, Marsala, Rutherglen y Vins francés Doux Naturels. El vino fortificado es un vasto universo dentro de sí mismo, uno que está esperando para ser explorado y que sin duda recompensará al aventurero amante del vino.
  2. Estás bebiendo historia. Muchas regiones vinícolas tienen una larga historia detrás. El viejo mundo del vino refleja muchos siglos de historia europea, y muchas de las  bodegas más viejas tienen historias fascinantes. Este es el caso de Jerez, entre otras regiones. Muchos sistemas de solera utilizados en la producción de jerez se remontan a casi un siglo o más, como El Tresillo 1874 Amontillado Viejo.
  3. El vino generoso ama a la comida. Ya sea como parte de un maridaje, o como un ingrediente más de la receta, estos tipos de vinos son muy agradables con la comida. Los jerez dulces o los oporto son vinos de postre perfectos, que maridan igual de bien con postres dulces que con quesos maduros envejecidos. Los jerez secos son muy versátiles con las tapas o los pintxos. El Cream Sherry es un ingrediente de cocina increíblemente útil, pudiéndose usar en sopas, tapas, o en ricos postres dulces.

 

¿Qué piensas del vino generoso? ¿Tiene alguna otra razón para convencer a un compañero para que pruebe un Oporto, un Jerez o un Madeira?

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